martes, 21 de junio de 2011

Capítulo 10.


-¡No me odies Vicky! – fue lo primero que dijo Louise cuando nos quedamos solas en la habitación después de llegar casa – yo lo siento, pero…-a la

- Pero – dije sonriendo comprensivamente – debes de dejar de lanzártele a Sir Paul a cada oportunidad que tienes Louise – dije quitándome los molestos pasadores del cabello.

- Pero…- dijo ella – lo que dije…yo…-

- No te preocupes por eso Marie…- dije ayudándole a desabrocharse el corsé – ya sé cómo me pagarás eso…-

- ¿Ah, sí? – dijo ella girándose

- Si – dije yo tirando de uno de sus rizos – además, no estoy molesta porque sé que lo hiciste para llamar la atención de…-

- ¡Y para que te des cuenta de que Sir John es perfecto para ti! – dijo ella tomando mis manos y poniendo una cara soñadora – te dije que no pensaba que eras una no se qué, él te respeta querida Victoria…-

- Baja ya de tu nube Marianne, - dije soltando mis manos – y deja de decir eso, tienes suerte de que no esté molesta, y que no añada esto a tu lista… -

- Bien – dijo ella mientras se ponía la ropa de dormir - ¿Pero qué es lo que debo hacer? -

- Distraer a mamá, papá, las mellizas y a Sunny durante…no lo sé… ¿una hora y media mañana? – dije sonriendo con satisfacción

- ¡¿Qué?! ¿Mañana? – dijo Louise preocupada

- Me metiste en un enredo, me sacarás de otro – dije subiendo los hombros y poniendo cara de indiferencia

- ¿Y me dirás porque? – dijo ella poniendo una cara de tristeza irresistible, que me hizo odiar el quererla tanto.

- Está bien Louise, pero si vuelves a decir algo, o a sugerirlo, o si quiera delatarme con una mirada, o una risita…- dije seria – revelare que te gustaba el antiguo reverendo, y porque se incendió el salón de los Asher. –

- No hermana, - dijo ella preocupada – por favor…sucede vi a Paul y… -

- Sir Paul para ti –

- Bueno, vi a sir Paul y…no sé que me…-

- Pues debes aprender a controlarte Marianne – dije yo sentándome en mi cama

- ¡Sí! ¡Lo prometo! – dijo ella extendiendo el dedo meñique, y yo junte el mío con el de ella. Después le conté lo de la dichosa reunión en el bosque.

- ¿Crees que te proponga matrimonio? – dijo Marianne saltando

- No lo se Louise…- dije sin ganas de discutir – mejor vayamos a dormir, ¿Si? Además…tienes que pensar en que harás mañana para distraer a todos – y mientras, yo decía esto, ella se acostó y se tapó con las sábanas.

- Si…- dijo ella quedamente, y en unos segundos se durmió. Yo, me giré impresionada por la habilidad que tiene de dormir en donde sea, y cuando sea, y en unos minutos, me uní al sueño.



Al día siguiente, Louise dijo algo en el desayuno que hizo que mi madre se atragantara.



- Padre, he estado practicando en el piano últimamente, un poco más de lo normal, y quisiera pedir tu consentimiento para algo –

- Has practicado bastante Marianne – dijo mi padre – y has mejorado mucho, te escuchamos –

- Gracias padre – dijo ella sonriendo – he pensado, y quisiera participar en el concurso para ingresar en el…-

- ¡Lady Louise Marianne Ferdinand! – dijo mi madre – nuestra principal prioridad es que te cases…y…-

- Pero madre – dijo ella con los ojos de cachorro más grandes que he visto – realmente amo la música. –

- Y eso es….¿qué? ¿Últimamente? – dijo ella – siempre vas de una cosa a la otra…-

- Madre, padre permítanme tocar hoy para ustedes…- dijo ella – algo serio…las cuatro estaciones de Vivaldi, así verán lo mucho que lo amo – dijo dirigiéndome una mirada significativa y yo entendí.

- ¿Por qué no la escuchas padre? – dije yo – además, pasaríamos un rato agradable –

- ¡Sí! Marianne en el piano – dijo Michelle

- ¡Marianne en el conservatorio! – dijo Emilie y ambas aplaudieron

- Pero hijas…no creerán que…- dijo mi madre

- Ella tiene talento…- dijo Sunny que miraba a Marianne – si practica y lo cultiva… -

- Entonces llegaré a ser la mitad de buena de lo que eres tu haciendo retratos Susan – dijo Louise sonriendo

- Bien hijas – dijo mi padre – hoy escucharemos a Marianne.

- ¡Sí! – dijeron las gemelas a coro.

- ¡Niñas! – dijo mi madre



La mañana pasó volando y faltaban 20 minutos para la dichosa reunión y para que Marianne tocara en el piano. Acabábamos de llegar a un cuarto contiguo al salón, que era una pequeña sala para recibir visitas más privadas, o por si el salón estaba ocupado. No podía decir cuál de las dos estaba más nerviosa.



-¿Y cómo saldré? – dije cuando llegamos ahí

- Un mensajero acaba de traer esto – dijo extendiéndome una nota, con su mirada fija, y con un tono que sugería, que eso es lo que debía decir. La nota tenía el puño y letra de la señora Powell, invitándome urgentemente a su casa un par de horas, ya que debía decirme asuntos importantes

- ¿Pero cómo? – dije desconcertada

- Tu confía – dijo Marianne guiñándome el ojo – y ve por tu John –

- Tú mejor, concéntrate en lo que tocarás para papá – dije y ambas nos pegamos a la delgada pared, porque escuchamos la voz de mi padre.



- Pase milord, - dijo la voz de mi padre, ¿Pero qué diantres? – Lady Marianne está a punto de interpretarnos a Vivaldi –



- ¿Vivaldi? – dijo animada la voz que reconocí como de Lord Stewart y quise ahogar una risa cuando Marianne bufó.

- ¿Qué hace aquí? – dijo susurrando molesta

- Es uno de los favoritos de Stewart – dijo la voz que tenía un acento extranjero, que reconocí como de Lord George.

- ¿Y qué tocará? – dijo una voz que no logré identificar

- Las cuatro estaciones – dijo mi madre

- Pero eso dura…-

- Mucho, si…- dijo mi madre, pero se ha metido en la cabeza que quiere tocar en Londres….-

No seguimos escuchando, porque salimos por la puerta detrás del salón y fuimos a la cocina, para fingir que acababa de arribar la nota. Entramos al salón donde estaban, y vi a Lord Fergusson, Lord Richard y Lord George; junto con mis padres. Mi madre estaba muy feliz y ocupada como para prestarme demasiada atención cuando dije:



- Madre, llegó esto - y ella alargó el brazo para leer la nota

- Vaya…- dijo ella – deberías ir con ella ahora mismo Anna… es una lástima – terminó alzando la vista del papel, y yo asentí. Cuando salí me crucé con las mellizas que se asomaban felices, y ya se habían cambiado.

- ¿Está el coronel? –

- ¿Está Lord George? – dijeron al mismo tiempo

- Elegantes y apuestos – dije sonriendo y ellas corrieron al salón.

- Ten cuidado Anna, - me dijo Sunny sonriendo casi cuando salía por la puerta.

- Gracias Susan – dije saliendo por la puerta principal



Llegué rápidamente al angosto trecho que no tenía cerca para ir al patio de atrás y comencé a caminar entre el pasto, que después, se fueron convirtiendo en árboles cada vez más espesos. ¡Benditos vestidos victorianos, para lo que servían!

Llegué al lugar que separaba la propiedad de mi padre, con la de sir Paul, puedo reconocerla por los dos descomunalmente enormes pinos que están casi juntos, y sus raíces casi llegan a tocarse, pero no lo hacen. Cada uno en uno de los terrenos de las respectivas familias.

Me acerqué a uno de los pinos, el que estaba en “nuestro lado”, y entonces lo vi. La luz del sol llegaba detrás de él. Su cabello rubio oscuro, generalmente cubierto por su sombrero, ahora tenía un resplandor alrededor de él, provocado por el efecto de la luz. Al sentirme sola, y verlo acercarse, mi corazón comenzó a palpitar más rápido de lo normal, alocado y me hacía saber cada latido, subiendo el volumen.

Lord Winston se veía más cerca y pude apreciar sus ojos claros, y su sonrisa cínica, ¿Porqué tenía que hacerlo tan lento?, ¿Por qué me parecía eterno que tardara unos metros en acercarse? Una molesta voz, me dijo que fuera a su encuentro. Pero Lady Anna Victoria no iría a su encuentro. El debía llegar aquí.

Lord Winston se recargó en el pino.

- Mi Lady – dijo haciendo una exagerada reverencia.

- Mi Lord – dije imitándolo

- Sabía que no faltarías a tu promesa, Victoria – dijo acercándose e instintivamente me moví hacia atrás.

¿Es que todas las Annas dentro de mi no podían ponerse de acuerdo? Tomé una rama del pino y comencé a buscar con ella y con sus hojas.

- ¿La arrancarás? – dijo el observándome

- No - dije yo soltándola y mirándolo

- ¿Por qué estás tan nerviosa Victoria? –

- No estoy nerviosa, y ya le he dicho que no me hable así –

- ¿Así como? – dijo el acercándose de nuevo, y entonces yo me moví a mi derecha, aún pegada al árbol.

- Con tanta familiaridad milord –

- Creí que ya habíamos aclarado eso – dijo el acercándose de nuevo y yo me moví de nuevo a la derecha, pero él siguió caminando también, entonces, yo también seguí y comenzamos a rodear el árbol.

- Anna, ¿podrías dejar de hacer eso? –

- ¿Qué? – dije aún caminando, pero no lo escuché más. Me detuve porque me preguntaba dónde estaría, y vino por el lado hacía donde yo estaba caminando. Al tomarme por sorpresa, no tuve tiempo de reaccionar y me vi atrapada entre el grueso tronco y sus brazos.

- ¿Qué es lo que quiere milord? – dije - ¿Porqué estoy aquí? –

- Sólo quiero saber si usted tiene el remedio para lo que me pasa…-

- ¿El remedio mi Lord? – dije mirándolo extrañada

- ¡A lo que me ha hecho! ¿Qué me has hecho Anna? – dijo el mirándome con sus brillantes ojos, de los que yo no podía apartar mirada, aunque así lo quería. Al igual que quería salir huyendo de ahí, y correr como nunca lo había hecho antes. Pero, mis pies parecían clavados entre esas raíces, mis piernas parecían tallos de lirios, que en cualquier momento se doblarían, y sin embargo, estaban allí, estáticas.



Lord John puso una mano en mi mejilla, y sentí de nuevo mi corazón, desbordado, intentando avisarle a él, a todo el mundo, que estaba allí. La sangre comenzó a subir por mis venas, y pronto, mis mejillas estuvieron de un color escarlata.



Winston sonrió complacido. Yo me molesté. Anna Victoria Ferdinand no es débil, y no lo ha sido nunca. Giré mi rostro hacia el lado, perdiendo el contacto con su mirada y con su mano. El rubor desapareció, al igual que los nervios.



- Eres hermosa y glacial como el invierno - dijo la voz de John - fuerte, decidida. Pero, también es suave y protector, con un manto de blancura. Las noches del invierno son las más hermosas, y cuando se ven las constelaciones más maravillosas. - No sé cuando fue el momento cuando lo miré de nuevo, al escuchar lo que decía - Aún la aurora boreal, sólo se puede ver una vez al año, en la cima del cielo, allá en el fin del mundo....-



¿Sería cierto lo que él decía?

¿Sería yo tan fría?

Sus palabras me extasiaban y me dolían al mismo tiempo.



- Muchos dirán que eso es malo, tanto hielo, pero el invierno también tiene los fuegos más intensos, esperando por prender y dar una calidez como no hay otra, ¿Será el invierno un pretexto de la naturaleza para intentar acercarnos más? , ¿Para recordarnos que estamos vivos?- Bajé mi mirada, rompiendo una vez más el contacto que tenía con sus ojos – Tu tienes ese fuego dentro de ti, Anna en tus ojos - dijo él, y subí mi mirada de nuevo.

John me miraba intensamente al decir esto, y entonces caí en la cuenta de que mi cuerpo temblaba, ¿Tendría la misma expresión que él?



Una ardilla bajó del pino, y se fue corriendo rápido, adentrándome de nuevo en el mundo, que seguía su curso. ¿Cuánto tiempo llevábamos ahí? El sol se había movido de donde estaba cuando hubiera llegado.

- ¿Qué es lo que quieres? – dije sin poder hablarle de usted

- Sólo quería verla miladi – dijo el separándose de mi – es libre –



Con estas dos palabras, mis pies recobraron su movilidad, pero mis piernas eran gelatina, así que tropecé, y para mi gran suerte, el me sostuvo entre sus brazos.



- Debe tener más cuidado miladi – dijo el volviendo a su tono burlón y petulante. Me incorporé molesta.

- Lo intentaré – dije sacudiendo mi vestido – ahora milord, -- dije haciendo una reverencia – mi familia me espera – me giré sin esperar su respuesta, y salí de allí a zancadas.



Invierno, hermosa y fría…Lord Winston realmente me había sorprendido, ¿Le diría lo mismo a todas las mujeres en Londres? Algo me decía que no. Sonreí pensando en esto mientras cruzaba el corto estrecho que no está cercado en nuestro jardín.
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Bueno....Annie esta de vacaciones.....ehm....no tengo ganas de escribir una firma graciosa....espero que les guste! Las quiero mucho! Gracias por leer...!! n.n

2 comentarios:

  1. Espectacularmente buenisimo!!! xD
    me encanta como escriben!! :D
    Las quiero y nos estamos leyendo ;)

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  2. marianneeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!! es genial.... xD me encantooo es genial... ayyy tanto que me enamore de john!!!!!!!!!!! xD... jajajaj... me encanto como lo escribisteeeeeeeeeeeeeeeee............ lo ameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

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