martes, 17 de mayo de 2011

Capitulo 6.




El día siguiente pasó sin mayores reparos, nuestras hermanas hicieron que repitiéramos lo que había ocurrido una y otra vez, lo que Louise hacía emocionada. Las chicas tuvieron sus clases, y mi madre me llamó para que la ayudara a escribir una tarjeta de presentación a los Powell.

Pasó la noche, y despertábamos un sábado 5 de julio, Marianne y Sunny tarareaban en el espejo mientras se peinaban. Las mellizas salieron al jardín, y les dije a Louise y a Sunny.

- Chicas, hace un día precioso, vamos afuera –

- En seguida – dijeron ellas y fueron por algunas cosas a los baúles. Yo tomé unas hojas, tintero y pluma y baje las escaleras. Fui afuera, y Michelle estaba podando sus rosales, mientras que Emilie intentaba darle de comer a una ardilla que estaba en un árbol.

- Emilie, ten cuidado puede morderte – dije haciendo mi “papel de hermana mayor”

- Si…- dijo ella distraídamente y Marianne y Sunny se reunieron con nosotras. Marianne traía un libro desgastado.

- ¿Gautier de nuevo? – dijo Michelle mirando el libro –

- Si…- dijo Marianne sonriente – además, sirve que práctico mi francés. – eso se debe a que el libro de Marianne está en ingles y francés…

- Marianne sólo te llenarás la cabeza de aire…- dije – de más aire, y cuando salgas flotando de aquí, entonces nadie podrá alcanzarte. –

- Oye, Emilie… ¿Podemos terminar tu retrato? – dijo Sunny con su caballete, su lienzo y una caja de pinturas, que ya estaba acomodando –

- ¡Si! – dijo Emilie y se sentó en una de las bancas, que estaban al lado de unas campañillas azules. Marianne se sentó bajo un haya y comenzó a leer, yo me senté junto a ella y me disponía a escribir, Michelle se puso a regar unas margaritas que tenía.

- ¿Qué escribir?, ¿Qué escribir? – dije en voz muy baja…no podía concentrarme Lord Winston ocupaba mi mente cada vez que pensaba en una idea. – Ahh!! – grité frustrada en voz más alta de la habitual, y Marianne saltó, Sunny dio un pincelazo mal, y Michelle cortó una rosa, ya que había vuelto a podar.

Louise estaba a punto de reclamarme cuando llegó mi madre al jardín corriendo.

- ¡Una condesa corriendo! – dije en voz baja y mis hermanas comenzaron a reír a carcajadas.

- ¡Mis queridas hijas! – dijo llegando sin aliento cerca de donde estábamos, y tenía un sobre abierto y una hoja en la mano. Sunny, que no aguantaba la curiosidad, tomó la carta, y todas nos pusimos alrededor de ella.

- Estimado Conde de…- comenzó a leer en voz alta, yo desesperada le quite el papel.

- Estimado y estimadas bla, bla, bla…- dije saltando la paja que tenía la carta…como odio todo eso – es un placer para mi, Lord bla, bla, bla…invitarlas el 16 de julio a un baile en….-

- ¡Ahhh! – gritaron y saltaron las mellizas junto con Marianne –

- ¡Un baile! – dijeron las mellizas al tiempo y se abrazaron, Sunny no decía nada pero tenía una sonrisa radiante, Marianne la tomó de las manos y comenzó a dar vueltas con ella, las mellizas las vieron y comenzaron a tararear un vals.

- Ya es suficiente niñas – dijo mi madre – deben de comportarse como las Ladies que son.

- Sí madre – dijeron las mellizas a coro y Marianne soltó a Sunny

- Vamos adentro – dijo mi madre y se adelantó mientras recogíamos nuestras cosas, Marianne levantó la rosa que había cortado Heather y dijo: Soy el espectro de la rosa
Que tú llevabas ayer en el baile.
Me cogiste cubierta de perlas,
fuente de llanto argénteo,
Y, en la fiesta estrellada,
me paseaste toda la noche.

-
- ¿Gautier? – pregunté mientras ella le ponía la rosa a Heather en su vestido la rosa –
- Si…- dijo ella – lo estaba leyendo ahora –
- Nunca cambiarás Louise…- dije mientras la abrazaba y caminábamos hacia la casa.

Al mismo tiempo, en la agitada Londres, un caballero almorzaba en la embajada con el embajador de la india en Inglaterra.

- Es un gran honor que me haya invitado a almorzar –

- El honor es mío Marqués – dijo sonriendo el embajador –
- El primer lugar que tenía que visitar llegando de la India era este, como le prometí. –
- Hablando de eso Marques…- dijo el embajador, y sonó una campanilla, el servició llegó de inmediato - ¿Podrían traerme el correo del marqués? –
- En seguida – dijo la señorita y se alejó –
- Llego una última esta mañana – dijo el embajador distraídamente y la señorita llego con una bandeja de plata con las cartas sobre la charola.
Paso todos los sobres hasta que reconoció uno de los escudos y abrió la carta.

“¡Hola George!

Estoy en Meryton junto con John y Paul, me recomendaron venir a “descansar”, y no quería venir. La novedad es que encontré algo muy interesante aquí…

Además John y Paul planean hacer un baile, parece que todo el pueblo explotará de la emoción. Y si, ya se lo que piensas, ellos odian los bailes. Pero ellos también encontraron algo interesante.


Sería grandioso que te nos unieras, también invitaremos a Richard. Escríbeme en cuanto puedas.


Fergusson”


- ¿Algo interesante, eh? – dijo Harrison sonriendo – tengo que ver eso… -

- ¿Algo bueno? – dijo el embajador –
- Si, - dijo George – creo que viajare al campo –

Al mismo tiempo, dos caballeros salían del palacio de Buckingham, y estaban a la mitad de una conversación.

- Por eso insisto en que debería tomar un descanso Coronel, - dijo uno de los dos - lleva viajando y trabajando mucho –
- Bien, - dijo el otro, hicieron un saludo militar y el Coronel se dirigió hacia la calle, donde subió a un carruaje. Pronto llegó a su bonita propiedad, y el mayordomo de su familia lo esperaba en la puerta.
- Lord Richard – dijo – llegó correo para usted ésta mañana.
- Gracias Miles, - dijo Lord Richard y tomó la carta que se le ofrecía. Reconoció el sello al instante y la abrió.

“ Henry,


Te escribo desde Meryton, es un lugar muy agradable, ¿sabes? Me gustaría traer a vivir aquí a la pequeña Cathy, el ambiente para ella es mucho mejor que el de Londres, y además hay un par de personas, con las que creo podría hacer amistad fácilmente. Hay una casa que estoy viendo, y hoy me comunicaré con el propietario para comprarla, ya que está en venta.


Además de que quizá “ella” ha aparecido Henry…no se cómo decírtelo, pero lo se…ella es diferente a todo lo que he visto, pero tienes que verlo tú mismo.


Paul, Stewart y yo daremos un baile… si, odio eso…pero, bueno es un compromiso social.


Sería muy bueno que dejaras tus grandes obligaciones como Coronel por un rato, y pasaras a ver a tus amigos. Además a ti te gustan los bailes Richard…y créeme cuando te digo que este promete mucho.


Contesta pronto.


John”



Richard fue a hablar con su padre al estudio.

Ahora sabía que hacer durante su descanso.
Cuando entramos a la casa, subimos a dejar nuestras cosas, y bajamos para almorzar. Mi madre se había excedido, si es que eso era posible.
- ¿Llamar a una modista de Londres madre? – dije yo.
- De la calle Bond, querida – dijo ella –
- ¿Mamá no crees que estas exagerando un poco? – dije
- Annie…el amor es un campo de batalla…- dijo Heather susurrándome al oído –
- No es una exageración Anna, - dijo mi madre – no sabemos que tan desesperadas están las señoras Asher y Boyd – dijo llevándose un trozo del pastel de carne a la boca. –

La modista fue a nuestra casa al día siguiente, con cientos de telas, y midió a cada una de nosotras con la inquisidora mirada de la Señora Ferdinand viendo todo, hasta que mi padre la llamó.

Estábamos viendo las telas, Sunny tenía una azul añil, que quería combinar con otro color, la modista le sugirió una gris perla, que a ella le encantó.

Las gemelas querían un color diferente y se pusieron a buscar entre las telas, tuve que ahogar una risa, cuando ambas llegaron al mismo tiempo con la modista sosteniendo en sus brazos la misma tela.
- ¡Quiero esta! – dijeron al mismo tiempo, se miraron y comenzaron a reír, la tela era de un lindo color vinotinto.

Marianne, por su parte tenía una tela azul, con un azul muy parecido al de las moras azules. Suspiré, no podía ser que pasara esto, las dos querían al mismo chico, y ahora querían casi el mismo color. Estuve pensando en esto hasta que Marianne vio una tela blanca que le gusto mucho, era vaporosa, y le encantaba. La modista, le sugirió usar dos tipos de tela blanca, la que había visto y otra que le mostró.

Yo por mi parte, elegí dos telas de colores verde obscuro, todas estábamos muy felices con nuestras elecciones, y además la modista nos halagó por ello.

- De verdad, sus hijas tienen un excelente gusto mi Lady – le dijo a mi madre despidiéndose. – Tendré los vestidos listos para el 13 de julio y los entregaré aquí personalmente. –
- Muy bien – dijo mi madre y cuando el carruaje se fue, entró a la casa.

Las semanas pasaron y en el pueblo, todas las chicas cada día estaban más emocionadas, incluso se corría el rumor de que Jane Asher se puso a pelear con una chica por un vestido. Con lo cual, las hermanas Ferdinand estaban muy felices. Los vestidos llegaron el día acordado y todos les quedaban como guantes, y eran preciosos.

No tuvieron ni rastro de los Lords ni de Sir Paul en mucho de este tiempo, pero se rumoreaba que Lord John estaba negociando comprar la propiedad.


El día del baile llegó. Los anfitriones habían hecho su invitación a las 8:00 de la noche. A las 8:10 los carruajes de los Ferdinand llegaron. Un cochero llegó y ayudo a Lady Anna a bajar del carruaje, seguida por Lady Emilie y Lady Heather. Del otro carruaje, salieron primero Lord Patrick, seguido por su esposa, Lady Rachel, después salieron Lady Marianne y lady Susan.


Los 7 caminaron hacia la iluminada entrada, donde un mozo anunciaba a los que entraban golpeando con un bastón el suelo.



- Lord Patrick Ferdinand, Conde de Wilton, Lady Rachel Ferdinand, Condesa de Wilton, Lady Anna Victoria Ferdinand, Vizcondesa de Wilton, Lady Louise Marianne Ferdinand, Lady Heather Michelle Ferdinand, Lady Emilie Alexandra Ferdinand, Lady Susan Marie Ferdinand. – Entre nombre y nombre ellos pasaban, y bajaban las escaleras, Anna tenía una cara de disgusto que no podía con ella, odiaba esos títulos, y los anuncios. Pero sonrió con malicia en cuanto vio algo entre la gente.




- ¡Eh, Louise! – dijo diciéndole a su hermana que estaba al lado de ella – Lord Deveraux esta mirando hacia acá…-


- ¿Qué? ¡No! – dijo Marianne girándose - ¿Me vio ya? –

- Creo que si…- dijo Anna sonriendo con malicia – de hecho viene para acá y…- se giró para ver la expresión horrorizada de su hermana. Lord Deveraux era un viudo de 35 años que tenía un interés en la segunda de las hermanas Ferdinand. Al ver que Marianne había huido, Anna comenzó a reír.

- Lady VICTORIA, es un gusto verla de tan buen humor – dijo Lord John, quién se había acercado junto con dos caballeros desconocidos para toda la familia. –

- Lord WINSTON – dijo sonriendo forzadamente Anna y fingiendo simpatía.

- Mi Lord, mis Ladies – dijo inclinándose y entonces, los demás miembros de la familia presentes lo vieron, ya que solo Lady Anna lo había visto.

- Lord John – dijeron a coro y se inclinaron también.

- Quisiera presentarles a unos amigos míos, Lord George Harold Harrison, Marques de Ailesbury - dijo sonriendo -– el caballero que tenía una ligera barba, se inclinó.

- Es un gusto. – dijo y la familia Ferdinand se inclinó.

- Y mi otro amigo es el Coronel Lord Richard Henry Parkin Starkey, Vizconde de Granville – el caballero de los ojos claros se inclinó y Emilie sonrió emocionada al oír la palabra Coronel, además el Coronel llevaba su uniforme con medallas y se veía muy apuesto. La familia Ferdinand se inclinó y el padre comenzó a presentar a la familia, pero cuando llegó al turno de Marianne se detuvo.

- ¿Dónde está Marianne? – dijo Sunny buscando rápidamente entre la multitud, buscado también a Paul.

- Ya aparecerá – dijo la madre restando importancia.

- Ellas son Lady Emilie, y Lady Heather. – dijo el padre, y las mellizas sonrieron al mismo tiempo, Lord George y Lord Richard ensancharon sus sonrisas. – y ella es lady Susan, - dijo el padre, pero ella estaba demasiado ocupada mirando entre la multitud, y los caballeros estaban demasiado ocupados mirando a las mellizas. Lo que complació a su madre.

- Mi Lord, ¿podría invitar a Lady Emilie a un baile? – dijo Lord Richard, que era al que más le gustaba bailar.

- Por supuesto – dijo el padre, y ellos dos se alejaron para ponerse cerca de la pista de baile. George le sonrió a Heather y esta se sonrojo.

- Lord Patrick – dijo George con una amplia sonrisa - ¿Podría? –

- Adelante – dijo Lord Patrick sonriendo, y George tomó la mano de Heather para acercarse a la pista por otro lado.

- Mi Lord, mi Lady – dijo Lord Deveraux que se había acercado a ellos para hablar. - ¿Gustarían tomar una copa? –

- Claro – dijo la madre y se fueron hacia las mesas, dejando a John, Anna y Susan. O eso creían.

- Suerte que Louise se fue… ¿O no Susan? - dijo Anna, que giró buscando a su hermana, la cual no encontró.

- Parece que sólo quedamos nosotros dos Lady Victoria – dijo John

- Parece que no ha entendido que no quiero que me llame por mi segundo nombre - dijo ella, aun buscando.

- ¿Baila usted Lady Victoria? – dijo el y ella no le respondió.

- ¿Mi Lady? –

- Le dije que no me llamara por mi segundo nombre…-

- Lord Stewart lo hace mi Lady –

- ¿Esta usted celoso Lord John? – dijo Anna sonriendo

- ¿Quiere usted que lo este? – dijo el sonriendo, y ella no supo responder –

- ¿Baila Lady Victoria? – dijo de nuevo

- Bueno, sólo un baile - dijo ella, el sonrió y ambos fueron a la pista, donde Lord Richard y Lord George ya bailaban con las mellizas.



Sunny había sido jalada hacia atrás y asustada miró hacia los lados, sin ver a nadie.


- ¿Buscaba a alguien mi Lady? – dijo una voz detrás de ella y ella se giró para mirarlo, Sir Paul sonreía mientras la miraba.

- Mi…Lord – dijo ella sonrojada y miró al piso.

Mientras tanto Marianne se deslizaba detrás de unas cortinas, para no ser vista, cuando de pronto choco con alguien, en la obscuridad.

- Lo siento – dijo Marianne mientras se sobaba el brazo –

- La culpa fue mía…permítame disculparme – dijo la voz del hombre, el cual se acerco para ver a la chica –… ¿Lady Louise? – Marianne reconoció a Stewart, y le molesto que la llamara Louise, ya que sólo su hermana mayor podía llamarla así.

- ¿Qué hace usted aquí? – dijo el sorprendido, en seguida Marianne recordó a Lord Deveraux, y su enojo se bajó, era mucho mejor estar allí con Lord Stewart que con el.

- Me escondo…- dijo ella y se asomó ligeramente por las cortinas – de Lord Deveraux –

- ¿Lord Deveraux? – dijo el divertido, y un rostro le vino a su mente.

- Si…me asedia – dijo ella – un viudo que tendrá…35 – Stewart comenzó a reír, y confirmó que sus sospechas no eran equivocadas –

- ¿Y usted? – dijo ella dejando de espiar por la cortina –

- Evito a los Asher…- dijo el apenado –

- ¿Los Asher? – dijo Marianne divertida –

- Quieren presentarme a su hija…- dijo el suspirando, y ella contuvo la risa – tuve el placer de verla antes, - dijo sarcástico – yo iba a una tienda de trajes para medirme el que traigo, y al lado hay una famosa tienda de vestidos, para mi sorpresa, la joven Jane peleaba con otra por un vestido…cuando salí de la tienda intentó hablarme, pero la considero…-

- ¿falsa? – dijo Marianne y el la miro sorprendido

- Exactamente eso…-

- Vaya…- dijo ella – parece que nos quedaremos un buen rato aquí. -

- Tal vez no mi Lady – dijo el – tenemos la solución justo frente a nosotros –


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Marianne: ¡Tengo sueño!
Anna: Toma café Marie....eso me ayuda a escribir...
(Marianne aferra su taza de te)
Marianne: ¡Nunca! 
(Anna rueda los ojos)
Anna: Como quieras....
(En eso entra John y Stuart disimuladamente)
John y Stuart: ¡Llegamos! 
Anna: Aja...
(Marianne se limita a asentir)
Stuart: ¿Que le pasa a Marie? 
Anna: Tiene sueño...
John: ¿Y no correran hoy? 
Anna: No, la tengo que cuidar....es capaz de quedarse dormida aqui
Stuart:(Alza la mano) Yo la cuido
John: ¿En serio? 
Stuart: SI!
(John jala a Anna de la mano)
John: ¡Vamonos Annie! Tienes que enseñarme ese juego en el que te metes a las casas y te regalan cosas
Anna: ¡Pokemon!
John: Eso...
(Se van corriendo)
(Marianne se duerme y Stuart niega con la cabeza)
Stuart: Perezosa...
(Marianne habla dormida) 
Marianne: No soy perezosa...
Stuart: Ya duermete...
Marianne: Dejame dormir
(Stuart rie)
Marianne: Buenas noches...gracias a todos por comentar.... y por leer
Stuart: ¡Duermete!

4 comentarios:

  1. El baile!!!! que emoción!!!!
    El Coronel Richard!!! *-* jajaja xD
    y y y Marianne escapándose de Lord Deveraux!! jaja
    aaaaayyy!!! es muy genial la historiaaaa!!!!
    me encanta me encanta!! :D
    aahh.. y cual será la solución??? ya quiero saber!!!! otro capitulo por favorrr!!! :)
    Las quierooo!! besos!!

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  2. aaaaaaaaaaaaaa lo ame jajajajaja aunque se nota que lo cortaron jajajajajaja yo quiero otrooooooooooooooooooooooooooooooo porfavorrrrrrrrrr jajajajaja amo esta historia

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  3. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1 CHICCASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH ME ENCANTO SIGAN AL FIN PUEDO FIRMAR ME ENCANTOOOOOOOOOOOO ES LO MAS....................... JAJAJAJA MARIANNE QUE GRACIOSAAAAAAAAAAAAA JAJAJAJAJA QUIERO LA SOLUCION JAJAJAJAJA

    AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH SON UNAS GENIAS CHICASSSSSSSSSSSS LAS AMOOOOOOOOOOOOOOOOO JEJEJEJE

    SIGAN SUBIENDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

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  4. Saben, voy a imaginar q yo soy esa Victoria JAJAJJAJ tan lindo JOHNY <3_<3

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