jueves, 5 de mayo de 2011

Capitulo 1

Para ser un día normal en Meryton, la gente en el centro del pueblo estaba muy emocionada. Nunca me interesaron los chismes de la gente, y no porque fuera antisocial, sino porque le daban mucha importancia hasta a una mosca.

- Anna, ¿podemos ir a mirar que pasa?- pregunta Michelle, mi hermana.

Somos hijas de Lord Patrick Ferdinand y Lady Rachel Ferdinand, Conde y Condesa de Wilton. Vivimos en Meryton porque a mi madre le pareció un entorno perfecto para la crianza de cinco niñas. Si, cinco niñas: Lady Anna Victoria Ferdinand, Vizcondesa de Wilton (aquí, su fiel narradora), Lady Louise Marianne, Lady Heather Michelle y Lady Emilie Alexandra que son mellizas, y la pequeña Lady Susan Marie… o Sunny, siempre la hemos llamado asi. Aunque mirándolo bien ahora, no somos tan niñas.

Volviendo al centro del pueblo, Michelle y Emilie se acercan curiosas a la multitud, y sonríen al ver cuál es el show central de esa tarde.

- ¡Annie, Annie!... ¡dos jóvenes acaban de llegar!- exclama algo emocionada Emilie, mientras se acerca de nuevo a donde estamos las demás.

- ¿Quién?- pregunta Marianne, que mira unas cintas algo concentrada.

- No sabemos.- responden las mellizas a coro y sonríen. – Pero están lindos.-

Sonrío al escucharlas y luego me acerco a Marianne, que junto con Sunny siguen mirando las cintas.

- Si no van a comprar podemos irnos.- Sunny me mira y suspira.

- Quiero la cinta azul.-

- Si tú la pagas, con gusto.-

Sunny mira su monedero y sonríe, y entra junto con Michelle y Emilie a la tienda.

- No entiendo que tanto alboroto.- Marianne sonríe levemente al escucharme.

- Ya sabes, aquí nunca pasa nada.-

La gente empieza a caminar nuevamente, y luego se logra ver un carruaje, y de este bajan dos jóvenes.

- Pero si son Lord John Winston Lennon y Sir James Paul McCartney.- dice una señora que paso por nuestro lado para entrar a la tienda.

- ¿Quién?- vuelve a preguntar Marianne, haciéndome reír, lo cual provoca que las miradas de los “caballeros” se dirijan a nosotras.

Al otro lado de la calle, Lord John y Sir Paul sonríen al vernos.

- Uhm… dado a que su ropa no es de la temporada pasada, y tampoco de alguien de pueblo, puedo concluir que tienen un titulo.- dice Paul, mientras mira a Marianne, que sonríe mientras hablamos.

- ¿Y desde cuando eres tan observador?- pregunta John, que desvía su mirada a una chica que pasa frente a ellos.

- Desde que tengo que hacerlo.- responde McCartney, sin dejar de ver a Marianne.

- Tengo entendido, que la familia del Conde de Wilton, Lord Patrick Ferdinand, vive aquí.- mi mirada y la de John se cruza, provocando que yo sonriera levemente.

- Deben ser ellas entonces sus hijas.-

Las mellizas junto con Sunny, salen de la tienda con varias cintas en unas bolsas de papel y se acercan a nosotras.

- Podemos irnos.- dice Sunny en voz baja, al notar la presencia de Sir Paul.

Las cinco caminamos hacia la esquina de la calle, de donde aparece el carruaje de nosotras.

- Te lo dije.- dice McCartney al vernos subir al carruaje con la ayuda del chofer.

- Esperemos entonces que Lord Patrick nos visite.- dice John, mientras sube nuevamente a su carruaje.

Paul sonríe levemente mientras ve a Marianne y sube a su carruaje, indicándole al chofer por donde dirigirse hacia su nueva “casa de campo”.

Al llegar a casa, nuestra madre nos recibe algo emocionada.

- ¡Annie, Marianne!... ¡Llego el Duque de Westminster junto con el Marqués de Bath a la propiedad que nos sigue! Algunos dicen que la compraron para venir en verano, y otras personas dicen que Sir Paul la compro para vivir aquí, y que Lord John Lennon igual vivirá por aquí. ¿No es… perfecto para nosotras?-

Miro a mamá y suspiro. A veces nuestra madre podía ser interesada. Demasiado interesada.

- Oh madre, ¡qué emoción!...Pero te cuento que yo igual poseo un titulo, soy una Vizcondesa, heredera y no me interesa que sean Duques, Marqués o el mismo príncipe.- respondo fingiendo su tono de voz, provocando la risa de mis hermanas.

- Niña grosera, a este paso nunca te casaras con un buen hombre.-

- Dios te escuche madre, Dios te escuche.-

- Por favor Señora Ferdinand, ¿podría dejar a las chicas tranquilas?- Sir Patrick Ferdinand sale de la casa, vestido para una visita importante.

- ¿Padre, a donde iras?- pregunta Emilie, algo curiosa.

- A recibir a los nuevos vecinos, viven en la siguiente colina.-

- ¿Podemos ir?- preguntan las mellizas a coro, pero nuestro padre niega con una sonrisa.

- Es una visita oficial. Volveré antes del anochecer.-

Lord Patrick salió de su propiedad en su carruaje, Lady Rachel entro a la casa y las hijas Ferdinand quedamos en el jardín, sin saber qué hacer.

- Annie…- Sunny me miraba algo preocupada, ya que sonreía de forma traviesa. – Papá dijo que…-

- Yo sé lo que dijo nuestro padre, Sunny. Estaré antes que papá en casa… ¿Quién me sigue?- pregunte algo animada, las mellizas negaron con sus cabezas al tiempo, Sunny cruzo los brazos y Marianne sonrió levemente.

Camine hasta la parte de atrás de la propiedad. Conocía muy bien todo el terreno y sabia que llegaría casi al tiempo que mi padre o quizás antes. Marianne me seguía sin que me diera cuenta. Diez minutos después, me encontré en el bosque que dividía la propiedad Ferdinand a la ahora “Lennon – McCartney”.

- Bien… aquí vamos.- pensé en voz baja y entre a la propiedad, sin saber que uno de ellos se había aventurado también a recorrerlo.

Marianne caminaba detrás y cayo, llamando mi atención y la del chico que estaba cerca.

- Por Dios Marianne, por algo pregunte quien quería venir. Ahora estas toda sucia.- Marianne sonrió levemente al escucharme y se apoyo en mis manos para levantarse. – Una dama no debe andar en un bosque sola.-

- Entonces, debería escucharse usted misma, señorita.- dijo el chico que ya había llegado a donde estábamos.

- Lo siento, yo no soy una dama. Tengo un titulo, al cual odio.- respondí algo irónica y ayude a Marianne a limpiarse. – Y por lo que veo, usted no es un caballero, ya que no se ha presentado.-

El joven sonrió levemente, algo que me atrajo. Al ver bien quién era, me di cuenta que era uno de los jóvenes que acababan de llegar.

- Lord John Winston Lennon. Un placer Lady…-

- Lady Anna Victoria Ferdinand. Marianne, vamos a casa.- las dos hicimos una leve reverencia y empezamos a caminar de regreso a casa.

- Anna… ¿estás nerviosa?- pregunto Marianne, al verme algo agitada.

- No Marie, no lo estoy. Estoy fastidiada.- respondí y Marianne sonrió.

- Si tú lo dices así, entonces eso es.- dijo algo sarcástica. - Y ahora como limpiaremos ese vestido… o peor aún, que le diremos a mi madre cuando me vea así.-

- Ese mi querida Marianne, no es mi problema.- sonreí y acelere mi paso, para llegar antes que Marianne a nuestra casa.

- ¡Ah no! ¡De esta salimos las dos o nada!- grito Marianne y recogió un poco su vestido para empezar a correr.

Las dos empezamos a reír y a correr hacia la propiedad. Al llegar algo agitadas, nuestra madre nos esperaba en la puerta de la casa con ambas manos apoyadas en su cadera.

- Una señorita no corre. Y mucho menos si es una Vizcondesa.- Sentencio al mirarme agitada y algo sonrojada por correr. - ¿Dónde estaban metidas, y porque el vestido de Marianne está sucio?-

- Culpa de Annie, yo solo la seguí para traerla a casa, madre.- Mi hermana me había traicionado. Sonreí levemente y mi madre suspiro.

- Anna, compórtate como lo que eres. Y tu Marianne, ve y cámbiate de ropa. Enviaron un mensaje y los Sir nos invitaron a su casa a tomar el té.- Suspire al escucharla. No tenía ganas de ver a “Lord Lennon”. - Anna, tu igual, a cambiarte de ropa.- sentencio nuestra madre y asentí sin ganas.

Una hora después, salimos en el segundo carruaje hacia la propiedad de nuestros vecinos. Las mellizas estaban emocionadas. Mamá aun insistía en vestirlas del mismo color, cosa que a ellas les molestaba, pero aceptaban ya que mamá era muy insistente, y porque no decirlo, fastidiosa en ese sentido.

Marianne llevaba un hermoso vestido azul, que papá le había regalado para su cumpleaños, Sunny un vestido celeste, las mellizas iban de rosa un poco oscuro y yo uno morado. Todo iba perfecto para nosotras, hasta que al llegar a la propiedad del Marqués de Bath, vimos un tercer carruaje.

- ¿De quién será?- pregunto mi madre emocionada, mientras dirigía su vista a la mayor de las mellizas, Michelle.

- No lo sé madre.- respondí y nuestro carruaje fue ubicado al lado del carruaje desconocido.

Cuando empezamos a bajar con ayuda de Arthur, nuestro chofer, el Marqués y el Duque salieron de la mansión junto con nuestro padre y un joven detrás de ellos.

- Bienvenida Condesa.- saludo uno de los jóvenes que estaba en el pueblo, Sir Paul.

- Muchas gracias por la invitación Marqués. Ellas son mis hijas… Lady Anna Victoria, Vizcondesa de Wilton.- hice un gesto de desagrado cuando mi madre me llamo así, cosa que mi padre noto e hizo que él sonriera. - Y sus hermanas menores, Lady Louise, Lady Heather, Lady Emilie y Lady Susan.- Las cuatro hicimos una reverencia y sonreímos levemente.

- Un gusto, señor Marqués.- Amaba fingir simpatía, y eso hacía en ese momento.

- El gusto es nuestro. Permítanme presentarnos.- Sonrió el Marques, que ahora miraba a Sunny, que se había sonrojado levemente al notarlo. – Mi joven amigo, es el Duque de Westminster, Lord John Winston Lennon.- “Lord Lennon” hizo una reverencia y luego sonrió, mientras observaba a Emilie. – El es el Duque de Edimburgo, Lord Stewart Fergusson Sutcliffe.- era el joven que estaba detrás de todos, y que suspiro al escuchar su nombre, detrás de su titulo. – Y yo soy el Marqués de Bath, Sir James Paul McCartney.-

“Bla bla bla bla” pensaba mientras escuchaba a “Sir McCartney” hablar. Ah, por cierto, como nota, es incorrecto decir “Sir” o “Lord” y después el apellido, pero soy yo, así que no me importa.

Cuando todos empezaron a caminar, salí de mi mundo y empecé a caminar detrás de ellos, al lado de mi padre, que sonreía levemente.

- ¿Pasa algo, mi querida Vizcondesa?- pregunto y yo suspire.

- Si, que odio mi título.- respondí y mi padre asintió.

- Lo sé mi pequeña. Ahora vamos a tomar té.- asentí y entramos caminando. Lord Fergusson nos esperaba en la puerta y sonrió levemente al verme. – Me adelantare.- dijo mi padre, mientras yo me detenía.

- Ahm… Lady Victoria, me gustaría…- era un joven algo nervioso, o tal vez se sentía así por la presencia de tanto noble. – Bueno, ahm… disculparme con usted, ya que pude notar que le incomodo esta reunión.-

- Descuide Duque, estoy acostumbrada a que mi madre me meta en compromisos incómodos. Ahora deberíamos entrar antes de que alguien inicie algún rumor.

Al entrar a la sala donde tomaríamos el té, mi madre sonreía levemente. Conocía esa sonrisa, así que simplemente negué y me senté al lado de Marianne.

- Lord Stewart, dígame, que lo trae por aquí.- pregunto mi padre mientras uno de los empleados servía el té.

- Mi madre me sugirió que descansara un tiempo, y recibí una carta de John, así que aproveche la oportunidad y aquí estoy, señor Conde.-

- ¿Alguno de ustedes está casado o comprometido?- y ahí estaba la pregunta que las cinco hermanas Ferdinand estábamos esperando. Las cinco nos sonrojamos de vergüenza y mi padre, se golpeo levemente su frente con la palma de la mano.

- No señora, ninguno.- respondió “Lord Lennon” mientras empezaba a beber su té.

Mi madre sonrió e igual tomo su taza.

- Es un té algo fuerte.- dijo Heather mientras lo probaba. Las gemelas asintieron y Sir Paul sonrió al escucharla.

- Es un té de la India, un amigo nuestro esta en estos momentos allá y lo envió.-

- Sir Paul, dígame… ¿Qué los trae por acá?- pregunte, ya que no podía contener mas esa duda.

- La vida en el campo es saludable, Lady Anna, y al morir mi madre, herede esta propiedad, pero hasta ahora decidí venir a conocerla.- Lennon sonrió al verme y yo seguí dedicando mi tiempo a mi té.

- ¿Y a usted, Lord John?- pregunto Marianne.-

- Mi Lady… yo vengo a comprar una propiedad que está en venta.-

- ¿La vieja casa de los rosales?- pregunto Emilie y John asintió.

- Es una propiedad costosa y demasiado ostentosa.- dijo Sunny, al recordar nuestras escapadas a la vieja casa.

- Señor Conde, ¿usted me recomienda comprar esa casa?- pregunto Winston, a lo que mi padre asintió.

- Después de esta y la nuestra, es la casa más costosa de los alrededores. Ni siquiera los Asher han logrado con las tantas remodelaciones que han hecho, superar el valor de estas casas.- mi padre concluyo orgulloso su discurso, Paul sonrió al escucharlo y Lennon seguía observándome.

Michelle y Emilie, aburridas de la conversación, bostezaron al tiempo, provocando la sonrisa del Duque de Edimburgo. Al terminar el té, ya era hora de regresar, ya que estaba anocheciendo. Mi padre invito a los jóvenes a cazar en nuestra propiedad, cosa que ellos aceptaron gustosos, excepto Stewart. Nos despedimos en la entrada de la casa y los dos carruajes salieron de la propiedad McCartney.

- Stu… Así que con Lady Anna.- dijo Paul, mientras entraban caminando a la casa.

- No Paul, para nada. Es una joven agradable, y tiene una forma de pensar parecida a la mía con respecto a esto de la nobleza.-

- En cambio, a mi me pareció una joven hermosa y con un carácter fuerte. Sabes Paul, comprare esa propiedad, y traeré a la pequeña Regina a vivir aquí. No me gusta el ambiente de Londres para ella. Además, siento que se llevaría bien con las mellizas.- Paul y Stewart miraron a John y sonrieron al tiempo.

- A veces es raro escucharte hablar como un adulto, señor Duque.- concluyo Paul y entraron a la casa, al notar que las carrozas ya se habían alejado de su propiedad.

------------------------
(Entra Marianne, seguida de Anna, vestidas como en la época Victoriana.)

Marianne: Buenas gente... ¿Que tal todo?

Anna: Marianne... aquí debemos hablar "bien"

Marianne: Oh, pero hermana, yo hablo demasiado bien.

Anna: (Suspira y sonríe levemente) Bienvenidos a nuestro nuevo proyecto. Aquí no correremos, nuestros vestidos no lo permiten.

(John y Stewart llegan y sonríen de forma traviesa)

John: Miren a quien tenemos aquí... Anna, ¿no puedes correr?

Stu: Que lastima, quería participar en el juego.

(Las chicas se miran y sonríen, y de la nada aparecen dos caballos, se suben a estos y cabalgan fuera del blog)

John y Stu: De lo que se pierde Paul...

3 comentarios:

  1. HASTA QUE AL FINNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

    YA ME ESTABA MURIENDO YA QUERIA QUE PUBLICARAN ESTOY EMOCIONADA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

    BUENO YA ME CALMO JAJAJA ME ENCANTO EL CAPITULO ESTUVO GENIAL LAS QUIERO CHICAS SON INCREIBLES ESCRIBIENDO

    ResponderEliminar
  2. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!me encantooooooooo!!!!! me fascinooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!
    Es muy buena la nueva historia!!!!!!! genial genial GENIAL!!!!!
    Chicas son unas genias!!!!! escriben muy bien!!!
    sigo leyendo!!
    Las quiero!! ♥

    ResponderEliminar
  3. MUY BUENA LA HOSTORIA, AUNQUE EM MAREO CON LOS NOMBRES JAJAJ PERO ME ENGANCHE CONE STA NOVELA :D

    ResponderEliminar